Un sobrino mío de seis años sube en el ascensor con la vecina del 5º que viene de pasear al perro, un cruce de mastín y dogo, más alto que el crío y con una bocaza abierta llena de dientes. El chaval se pega cuanto puede a la pared del ascensor y la vecina, para tranquilizarlo, le dice: no tengas miedo, que no muerde. Mi sobrino, sin dejar de mirarle al perrazo a la boca contesta: "si, pero tene melas".
Algo así nos está pasando con la crisis. Todo el mundo dice que no hay mal que cien años dure, que se acabará pasando, que ya se ven brotes verdes, que dios aprieta pero no ahoga, pero todos sabemos que a quién agarre con sus mandíbulas está perdido.
Como dice mi sobrino con su lógica infantil: el perro no morderá, pero "tene melas" (tiene muelas) y como se ponga a masticar se come a un niño de seis años y hasta a su padre.
Del racismo y otras insuficiencias
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Iñaki López es una de esas lumbreras que de vez en cuando exporta Euskadi
para escarmiento de todas las Españas. Y él aportaba a X una solución para
que no...
Hace 7 horas


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